
cuando me desperté de ese sueño reparador ,miro por mi ventana, y veo el día que se encontraba nublado, ¡bravo! me dije a mi misma, los días fríos por fin a llegado. me quede recostada en mi cama fuman dome un cigarrillo, de aquellos que solo disfrutas su gran sabor y textura cuando estas sola, disfrutaba contemplando esa hermosa mañana, sin un sol maldito que me es molesto.
abrí mi ventana para que me entrara la brisa, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, empezando por mi cara, pechos, brazos y piernas. fue placentero sentir ese viento frió, hace mucho que no sentía el viento de esa manera, no recordaba en que estación estábamos, ya que solo me quedaba en casa, leyendo algunos libros o tomando mis clases de piano.
no quería se que acabara esa hermosa mañana, me levante y me puse la bata, y comencé a bajar las escaleras rápidamente, los sirvientes se asustaros pensaban que algo malo me sucedía, por que corría sin control, estaba contenta, y luego se explicaron de por que mi felicidad, están tan ocupados de la casa que ni tiempo tienen de mirar por la ventana.
corrí y corrí sin parar, pase por los jardines con olor a rosas, mm huele rico pensaba mientras seguía corriendo, de lejos vi ese hermoso bosque, que se encontraba al final de la casa, al fin había llegado, hay se encontraban esos grandes arboles a mi espera, esperando que los acariciará mientras me columpiaba, ha que bien se sentía ese frió, que me recorría nuevamente, aquel que me hacia tiritar.
cada vez soplaba mas fuerte, y con el elevaba mi bata y mis cabellos, estaba maravillada en mi grandiosa mañana, quizás suene rato, pero estaba segura que estaba dedicada a mi, miraba el cielo, sus nubes estaban pintadas de gris, para mi era hermoso, en eso me cae una gota, que maravilla me dije, lloverá, las gotas desataban una linda melodía en los arboles, repente se vino la lluvia furiosa de esa que hace charcos, sin decirle nada a nadie, mi bata estaba apegada a mi silueta, estaba empapada pero yo era feliz, de apoco comenzo a parar la velocidad del columpio, de esas sogas viejas, que de pequeña me sostienen, me quede sentada mirando a mi alrededor, la lluvia disminuía cada vez mas, de repente escucho a clementina que gritaba mi nombre con un paraguas ¡¡ violet, violet !!.
pía vilches
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